En el ritmo “a lo maco”, popuarizado por los Hermanos Rosario, el tamborileo esta influenciado por los arreglos de Cortijo de plena puertorriqueña y su parte del cencerro se tomó del konpa haitiano.
Aníbal Bravo reiteró hoy que es el creador de la línea “a lo maco”, sobre nombre puesto por Ramón Orlando a la forma de tocar el merengue creada por El Comandante, como también se conoce a Bravo. “Se dice que eso es de Los Hermanos Rosario, pero pregunta quién es más viejo en el negocio de la música. Y yo ya tocaba ‘a lo maco’ hace mucho tiempo.
Tengo videos que dicen que soy el creador”. Bravo revela que cuando Ramón Orlando iba a grabar el “Ring, Ring” lo llamó a su casa. “Cuando Ramón Orlando, a quien respeto muchísimo, iba a grabar el ‘Ring Ring’, me llamó a mi casa y me dijo: ‘maestro voy a grabar como usted. Cuando sacó el disco a la radio él decía ‘a lo maco, a lo maco’, y la gente pensó que se refería al ritmo, pero a lo que en verdad se refería era al físico de Los Rosario”, recuerda.
Bravo, quien siempre ha defendido la paternidad de ese estilo de hacer merengue, se considera un marginado de la clase artística dominicana, porque “aunque muchos me han reconocido como el creador, pero de una manera muda, y lo digo porque a pesar de que saben que soy el creador se han quedado callados, nadie se atreve a decirlo públicamente”.
El intérprete de “El Chucuchá”, nombre de uno de sus temas y con el que bautizó la línea musical difundida a finales de los 70, rebate la afirmación del doctor Paul Austerlitz, etnomusicólogo y saxofonista, quien asegura que la génesis de esta variante del merengue data de 1961 con el éxito del Negrito Truman: “La cúcara”.
Según narra en su obra “Merengue música e identidad dominicana”, Austerlitz, el arreglista Luis Pérez le aseguró que “La cúcara” es la primera manifestación del ritmo “a lo maco” y que el tamborileo estaba influenciado por los arreglos de Cortijo de plena puertorriqueña y su parte del cencerro se tomó del konpa haitiano.
No obstante, con la sinceridad que le caracteriza Aníbal Bravo reveló que ha dicho a sus hijos, “si algún día me llaman para darme un reconocimiento no lo recogeré. Pero si no estoy vivo, les he encomendado que no lo reciban ellos”.
El reputado músico nativo de Las Matas de Farfán dijo que en el país hay grandes músicos que lo criticaron por la música que hacia, sin embargo muchos de esos críticos asumieron su línea. “Te confieso que estoy dolido por esa actitud. No sé por qué hay que buscar en otra persona al creador de esa línea que comenzó cuando yo estaba en Las Matas de Farfán y mi pasatiempo principal era jugar pelota, pero ya yo tocaba así. Estamos hablando antes de 1970 cuando tenía el grupo Las Estrellas del Sur”, recuerda.
Aníbal explica que una lesión física impidió que continuara en el béisbol, deporte en el que, asegura, “iba a llegar lejos porque era muy bueno. Luego de la lesión decidí radicarme en Santo Domingo donde comencé de lleno en la música”.
Aníbal Bravo, en cuya agrupación militaron voces como las de Blás Durán, Bobby Rafael, Feliz Cumbé, Jochy Hernández, Tony Bravo y otros, considera que sus aportes a la música dominicana debieron ser reconocidos hace tiempo.
“Aybar, yo veo todos los años que a muchos artistas le hacen reconocimientos, los llaman, los toman en cuenta y a mi nunca me han tomado en cuenta para nada, a pesar de todos mis aportes”, confía con un dejo de dolor.
“El único resentimiento que tengo es que no se me haya reconocido. A veces me pregunto si no he aportado nada en el merengue. Cuando se habla de esa época dorada del merengue mencionan a todos los grupos, y a mi siempre me dejan fuera”, se quejó El Comandante. Esa desidia quizás tenga que ver con que no ha sido un artista conflictivo, dice. “Quizás sea por eso, no soy una persona conflictiva, que no anda en el medio donde el capitán lo vea. Soy un trabajador del arte que lo único que se le puede criticar es haber aportado al ritmo de su país”.
Actualemnte El Comandante suple a la Cervecería Nacional Dominicana de
música con su orquesta y un grupo de bachata que ha creado.
Via El Nacional






Estoy de acuerdo con Anibal, nunca le han reconocido nada cuando en los 80´s fue un "best seller" y casi todos sus discos eran un "hit" , además de iniciar nuevos artistas al merengue siempre apostó por los nuevos talentos sin ningún tipo de prejuicios.
Sobre todo eso, siempre apoyó, al igual que Wilfrido Vargas, a nuevas figuras y saliendo siempre de la rutina.
“El Chucuchá”, es, a mi entender el primer disco " a lo maco" que he escuchado.
Al maestro deberían darle un Casandra honorífico.
Publicado por: Ricardo Martínez | 03/05/2008 at 01:29 p.m.