La euforia por el "merengue de calle", "de mambo" o "urbano", todos estos nombres rebuscados con el afán de vestir de gala un adefesio musical, ya está bajando como ocurrió con el reguetón…
Se quedarán los exponentes que mejoren sus propuestas (como lo esta haciendo Omega), o de lo contrario tendrán que volver a su antiguos oficios, de donde, algunos, no debieron salir… Con el rap dominicano está pasando lo mismo, solo Vakeró está sacando la cabeza en los últimos tiempos (¡del Lápiz no se escucha nada!) y por más que se hable de "tiraera", ya los seguidores de estos géneros están volteando hacia otras manifestaciones artísticas musicales.
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