Contrario a lo que acontecía muchos años atrás, los últimos procesos electorales se han convertido en temporadas de zafras para el sector artístico y del espectáculo que, pese a las rutinarias quejas, han visto su molienda crecer.
La molienda no solo ha crecido para los artistas locales, que duplican y hasta triplican el costo de las fiestas cuando son de partidos, sino también que el cañaveral se convierte en caldo de cultivo para la presentación de artistas internacionales. Más de diez costosísimas estrellas internacionales han venido al país las últimas cuatro semanas y todas se han presentado a casa llena, incluyendo a Gilberto Santa Rosa, Belinda, Los Guaraguaos, Ricardo Montaner, el Grupo Aventura, entre otros. Y en el caso de los bachateros y merengueros muchos de ellos, sin distingos de colores, han visto sus ingresos aumentar debido al incremento de sus fiestas, llegando a amenizar varias a la semana, y lo que es mejor, con gran asistencia de público.
Las discotecas Jet Set y Platinium puede ser tomadas laboratorios donde
cada lunes, metidas en franca competencia, abarrotan de parroquianos
que van a disfrutar sus ofertas musicales.
En el interior, específicamente en el Cibao, los merengueros típicos
como Jovanny Polanco, El Prodigio, Fefita La Grande, Kiko el
Presidente, singuen siendo dueños de los escenarios.
¿A qué se debe esta situación? Tal vez a que los dominicanos, hastiados
y presionados por los discursos electoreros, busquen en el
entretenimiento una especie de válvula de escape.
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