Sorprende que a estas alturas todavía se esté manejando el desgastado expediente de la supuesta ingratitud de Héctor Acosta con Gerardo Díaz, su mentor y guía, del cual decidió separarse, como parte del proceso natural de crecimiento que se da en todo ser humano.
Parecería como si fue de gratis que el cantante consiguió su libertad. Para que le permitieran emprender su propio proyecto empresarial El Torito se vió precisado a pagar el equivalente a 15 millones de pesos, lo que pudo hacer gracias al adelanto de un contrato que le hizo la casa disquera con la que graba. ¿Por qué se le quiere presentar como el “mal agradecido”, “ingrato” y el “malo” de la película? Lo que sucede es que no esperaban que por cuenta propia pudiera llegar a convertirse en la orquesta más cotizada y más reclamada de la época.
Via El Nacional
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