Las dos tarimas que cercaron la calle Benito Monción, domicilio de Casa de Arte, fueron levantadas temprano. Las insignias de empresas patrocinadoras no competían con los murales pintados ni con los trazos de infantes y adultos sobre el enorme lienzo que el sábado fueron las paredes y hasta el techo de Casa de Arte en Santiago.
La décima cuarta versión del Festival Internacional Arte Vivo 2008 volvió a ser un canto colectivo al Caribe, a la cultura, a la libertad, a la creación. Luego de dos semanas de actividades diarias, diversas y en escenarios distintos, llegó el sábado día de la descarga. Con la casa empapelada y los pinceles del invento, artistas y gente común, pero no corriente, llegaron y se gozaron las riquezas destapadas en más de 18 horas de éxtasis colectivo.
Cada quien aportó lo suyo. La cantante Xiomara Fortuna trajo su afro y prodigiosa voz a la clausura del festival. La artista Fátima Franco llevó “Un sol de corazón”, canción del guitarrista Oscar Almonte, y el cantante Paín Bencosme brindó el vallenato de Carlos Vives y las “Vampiras” popularizadas por el merenguero Sergio Vargas.
La banda haitiana Pleche ofreció su merengue “compa”, y Luis Segura ofrendó la vocecita y el ruego “quiera Dios que encuentre un hombre en tu vida, que te dé todo el cariño que quizás yo no te di”. Antes, la India Canela calentó la pista con el buen merengue típico que ella sabe tocar.
El artista Rafael Nepomuceno se adueñó de uno de los cuartos de Casa de Arte, donde regó trozos de vidrio, cruces, trincheras y secuelas gráficas de las guerras, reflejadas en la obra “Campo minado”. La instalación fue un atractivo contestatario, un argumento bien logrado en torno a la tragedia que han sufrido y sufren millones de personas en el mundo.
La décima cuarta versión del Festival Arte Vivo, cuyo invitado especial fue Danny Rivera, estuvo matizada por los sombreritos, improvisaciones y la plena de los varones de Mapeyé, Orquesta Criolla Nacional de Puerto Rico. También de las danzarinas de La 37 Por las Tablas y el Ballet Contémpora.
También no faltó la descarga típica de Nixon Román. La virtud de tener múltiples atractivos volvió a cumplirse. El saxofonista Frandy Sax tuvo una de sus mejores noches. Cuando la manecilla se burló de las dos de la madrugada, Arte Vivo pausó hasta la próxima primavera.
Via Listin Diario
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