El Chaval se está convirtiendo en un fenómeno. Debe mudarse urgentemente a la capital. Desde aquí puede hacer una labor más activa y protagónica, porque, sin lugar a dudas está llamado a ser uno de los que pongan bien cálido el color de la bachata en la República Dominicana.
El "Jueves Kaliente" pasado de la discoteca Eclipse, arrancó interpretando un merengue. La misma pesadez de otros bachateros que quieren a toda costa se les reconozca como merengueros. ¡Señor, si a usted le va bien en la bachata y es reconocido como tal, siga con lo suyo! (No todos son El Torito, estemos claros en eso). La noche del jueves fue, pues un acercamiento a lo bien que puede irle
al bachatero en la capital. Hace falta que esté muy pronto en Jet Set y
en Platinum, y que se convierta en la estrella para la cual tiene
calidad suficiente para llegar a ser. Sólo falta... seguir en el
camino, trabajando con humildad y sereno, centrado en la calidad
musical. Lo demás es tiempo.
Después interpretó un manojo de temas bien concebidos, donde demostró, entre otras cosas, su espectacular digitación en el requinto, casi como un virtuoso del instrumento. Esa quizás sea una de sus mejores características, junto a su voz muy suya, que no le ha tenido que pedir prestado nada a nadie.
El Chaval ha estado en las listas de Billboard en primer lugar en Latin Tropical Airplay durante varias semanas. Ayer estaba en el puesto número seis. Su tema más aplaudido fue el que se ha convertido en un clásico en muy poco tiempo, y que dentro de los latinos de Estados Unidos, con especial énfasis en los criollos de la diáspora, es todo un clásico: "¿Dónde están esos amigos?". Se trata de una composición pegajosa, con buena calidad lírica y un arreglo exacto que sirvió de trampolín de lanzamiento.
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