"América Sánchez era profesora, amaba su profesión a pesar de encantarle la música. Su mayor preocupación era que yo fuera músico. Ella decía que el músico al tocar todas las noches se tuberculizaba.
Mamá era una mujer que siempre estaba feliz, lloraba mucho cuando me veía tocar, yo era muy chiquito, además, somos de una familia que lloramos de alegría, no lloramos de tristeza. Ella me observaba tocando y yo le decía “mami, y de qué es que tú lloras”. Las razones las entendí después”, contó el maestro Rafael Solano, al recordar algunos de sus más preciados recuerdos sobre su madre y su infancia. Continuar leyendo...
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